Estreno de la semana: “Aquaman y el Reino Perdido”

¿Por qué deberías verla y por qué no?, en palabras de nuestro especialista Flecha Lástrico.

Precedida por muchos rumores y postergaciones, la segunda entrega de Aquaman pasó por muchas turbulencias y no oceánicas precisamente. Varios cambios en Warner, muchas retomas que subieron increíblemente su presupuesto, testeos con publico que no dieron bien y protestas por la participación de Amber Heard de parte de los fans. Y mucho tiempo desde su realización hasta su estreno. Ni hablar de una escena post créditos, que es una broma que poca gracia hace.

La dirección de James Wan hace posible que tanto ir y venir del proyecto no se hunda. Se notan que muchas manos intervinieron y hubo mucha compaginación, pero el resultado no defrauda. “Aquaman y el Reino Perdido” cuenta una historia sin los fatigantes mundos paralelos e historias entrelazadas.

A lo sumo tiene un toque de preocupación ecológica por un combustible que utiliza Black Manta para aumentar su poder, que contamina. Y la aparición de Atlántida al mundo, para resolver todos juntos los problemas. Lo demás es aventura: un malo tremendo que trabajó sólo sin que nadie lo advierta y un Jason Momoa que parece reírse de sí mismo mientras libera a su medio hermano encarnado por Patrick Wilson para que todo parezca una historia de compinches, una buddy movie.

Algunas escenas de acción bien resueltas. Lo mejor es Momoa papá, fascinado con los poderes de su heredero que parece un padre soltero, porque a Amber Heard le dejaron el mínimo no imponible. Lo peor, la cara extraña de Nicole Kidman (cirugeada y filtrada) que asusta.

No es la mejor, pero entretiene. Dos horas para un adiós (ya que DC se reiniciará en 2025). En fin, sin mucha difusión, Warner se la sacó de encima.

CALIFICACIÓN: ↗️↗️↗️