Un alud masivo de hielo y roca provocó un “tsunami de barro” que arrasó infraestructuras y pueblos a lo largo de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. Hay cientos de turistas y peregrinos extranjeros incomunicados.
Una catastrófica inundación repentina originada por el colapso de un glaciar en la frontera montañosa entre Nepal y el Tíbet dejó un saldo provisional de al menos 362 personas fallecidas y más de 1.300 desaparecidas. El fenómeno se produjo el miércoles en una zona geográfica de acceso sumamente complejo y generó una corriente torrencial de agua, hielo y sedimentos que sepultó viviendas, destruyó vías de comunicación y colapsó los pasos fronterizos de la región.
El torrente causó destrozos masivos en los distritos nepalíes de Nuwakot y áreas aledañas, registrando un incremento del caudal de los ríos de hasta nueve metros en solo 30 minutos. Las autoridades locales confirmaron que entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran cientos de ciudadanos extranjeros —procedentes de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Malasia, entre otros países— que realizaban actividades de senderismo o peregrinaciones religiosas hacia el monte Kailash.
Especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas precisaron que el desastre no respondió a una actividad sísmica, sino a una avalancha glaciar masiva que bloqueó y desbordó los cauces fluviales de la zona. Investigadores advirtieron sobre el peligro latente en la cadena del Hindu Kush-Himalaya, donde la pérdida de masa de hielo se ha duplicado desde el año 2000, incrementando la vulnerabilidad de la población local ante crecidas repentinas.



