Opinión de Eduardo Eschoyez.
Desde hace un tiempo a esta parte, la liga argentina de fútbol dejó de ser atractiva a nivel internacional, lo que se refleja en un dato irrefutable: cada vez son menos los mercados que muestran interés para consumir los partidos de la AFA. Los jugadores que fingen y especulan, los árbitros tendenciosos que asfaltan el camino para que se produzcan determinados resultados, las pausas interminables en el desarrollo de los partidos y los reclamos en modo patota hacia los jueces, suman los condimentos que faltaban al deterioro técnico del juego en sí mismo. En vez de disfrutar de las jugadas, vemos un fútbol chato, repetitivo, que nivela para abajo, al punto tal que todo jugador que se anime a ejecutar alguna destreza deberá ser sometido a un patadón disciplinador.
Si vemos los partidos repartiendo la atención con el celular, algo (nos) está pasando. Dejamos que la radio o el tele nos avisen si se acercan a los arcos: mientras tanto, le damos al dedito en la pantalla, a ver si un perro saltarín, un bebé tierno o uno que asusta gente son más divertidos que unos tipos tatuados, con el pelo cortado por el mismo peluquero, que juegan poco y discuten mucho.
Eso es el fútbol argentino hoy. Refleja lo que se viene cocinando desde hace años y encontró este fin de semana un disparador insólito. El factor se llama Estudiantes de La Plata: obligado a hacerle “pasillo” a Rosario Central, el Campeón de la Liga designado caprichosamente por la AFA, los futbolistas platenses ofrecieron una editorial contundente cuando sus jugadores les dieron la espalda al protocolo (y a los rosarinos). Se trata de la reacción más desafiante en los hechos, contra la gestión de Claudio Tapia para componer una imagen nítida: de un lado, con sus decisiones y aliados, queda el Chiqui; del otro, al menos en esta foto inicial, Juan Sebastián Verón, su Estudiantes y quienes se atrevan a ser dignos. ¿Podemos imaginar que a Verón lo van a dejar solo, como le pasó a Talleres y a Andrés Fassi hace unos meses? Y aunque haya especialistas en contaminar el aire que respiramos, es válido aclarar que acá no tienen nada que ver las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), con sus adeptos y detractores, sino que hay un rebote ante el poder ejercido por Tapia y ostentado por su tesorero, Pablo Toviggino, para hacer y deshacer casi a voluntad desde el tráfico de miedo.
No es contra Central
¿En qué país del mundo los reglamentos se cambian con los campeonatos ya empezados? ¿Es posible que los árbitros que se equivocan a favor de un par de equipos vuelvan a ser designados y hasta premiados con designaciones más elevadas? En 2026, Argentina entregará 8 títulos: lejos de ser legítimo, nuestros torneos se han convertido en un laberinto de reglas y caminos que se cortan en beneficio de algunos intereses, al punto tal que en un determinado punto no sabemos qué se juega. O por qué hay tantos equipos en primera, aunque se entiende cuando razonamos que todo pasa por multiplicar las horas de televisión para germinar (más) negocios.
Que quede claro: no es una discusión contra Rosario Central, el club que más puntos acumuló y uno de los que mejor jugaba. Lo medular es la credibilidad y la seriedad con la que se organizan las cosas para encender una mecha que conduce a un depósito con explosivos emocionales.
El trofeo que le entregaron a Rosario Central fue la obra maestra del terror, diseñada en las sombras, a espaldas de los clubes. Y queda en la misma línea de los descensos anulados con el campeonato ya comenzado y el festín de los arbitrajes que se equivocan siempre en favor de los equipos que todos conocemos.
Preguntas que nos hacemos…
1) ¿Es serio que Pablo Toviggino use la provocación y la burla como herramientas de relación?
2) ¿Suma que el presidente de la Nación, Javier Milei, haya salido a “bancar” a Estudiantes?
3) ¿Es coherente que los mismos dirigentes que se muestran detractores de las SAD no puedan explicar de qué viven y cómo crecen Barracas y Riestra?
4) La instrumentación de las SAD queda a elección de cada club ¿es tan difícil entenderlo?
5) ¿Cuántos árbitros creíbles, impermeables a las presiones de la AFA, hay en nuestro fútbol?
6) Que Ángel Di María haya sido la cara visible en la coronación de Central como “campeón de la liga” ¿afectará mucho su imagen ante el público? ¿le importará?
7) La organización de los campeonatos deja a muchos equipos sin competir por varios meses. ¿Es lo que necesita la AFA para financiarlos y fidelizar a sus dirigentes?
8) ¿Alguien investigó o sancionó a quien correspondiera, cuando Sergio Massa, por entonces Ministro de Economía de Alberto, destinó dineros oficiales para pagar deudas de Rosario Central? Esto se supo porque el presidente del club le agradeció de manera pública y lo expuso.
9) El PDF que la AFA puso sobre la mesa para respaldar una sanción contra Estudiantes tuvo una modificación el domingo 23 de noviembre. O sea, después del partido entre el Pincha y Central. ¿Tanta impunidad tienen que hacen cosas así, que rápidamente quedan desenmascaradas?
10) ¿Por qué Talleres (campeón de la Supercopa Internacional) e Independiente Rivadavia (campeón de Copa Argentina) no tuvieron su pasillo al presentarse en el torneo argentino? ¿La AFA pidió sanciones a los infractores? ¿La AFA ignoró la regla que ahora quiere aplicar contra Estudiantes? Curiosamente, el pasillo a Talleres debió hacérselo Rosario Central y a Independiente Rivadavia, Central Córdoba, uno de los equipos mimados por Toviggino.
Las toallitas
Mientras tanto, en la patria futbolera donde todo puede suceder, el título del mundo en Qatar 2022 sigue ofreciendo credenciales a dirigentes a los que se les escapan las tortugas, aunque nunca pierden de vista cuáles son las claves del negocio mayor: Chiqui sabe que la única quinta que no debe descuidar es la de la selección, porque su rentabilidad es única y pareciera inagotable. Por más que los hinchas empiecen a quejarse, a la hora de alinear a los dirigentes Tapia evolucionó el modelo que creó Julio Grondona y muchos de los que hoy en charlas privadas dicen estar en contra, después van a Ezeiza y preguntan dónde están las toallitas para secarle la nuca al presidente.



