Santiago Peña anunció su renuncia a la Presidencia de Paraguay, en medio de una fuerte crisis política y financiera provocada por el colapso de Ueno Bank. La decisión llegó después de varios días de protestas y pedidos de renuncia, incluso desde sectores del oficialismo.
Todo comenzó cuando el Banco Central de Paraguay intervino Ueno Bank al detectar que no tenía suficiente respaldo financiero para afrontar sus obligaciones. La medida dejó a cerca de tres millones de clientes sin poder acceder a sus ahorros ni operar normalmente con sus cuentas. Además, generó preocupación por los fondos públicos que estaban depositados en la entidad.
La crisis también puso bajo cuestionamiento los vínculos comerciales de Peña con el grupo empresarial que controlaba el banco, del que fue accionista hasta marzo de 2025. Además, surgieron denuncias por presuntas irregularidades en operaciones crediticias y en el manejo de fondos públicos y jubilatorios.
El escándalo derivó en una investigación judicial y la detención de ocho directivos vinculados al banco. En paralelo, 35 diputados impulsaron un juicio político contra Peña, mientras que dirigentes del Partido Colorado, incluido el expresidente Horacio Cartes, retiraron su respaldo al mandatario.
A través de un mensaje grabado, Peña explicó que decidió presentar su renuncia para preservar la estabilidad del país y la paz social. También pidió disculpas a los paraguayos y aseguró que su prioridad es garantizar la devolución de los ahorros y la protección de los recursos públicos.
Tras el anuncio, el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la Presidencia, según el mecanismo de sucesión establecido por la Constitución paraguaya. El mandato presidencial vigente se extiende hasta agosto de 2028.



