Continúa la investigación que intenta determinar si el empresario Marcelo Porcel (51) abusó de al menos nueve adolescentes, dos de ellos hermanos, que eran compañeros de sus hijos en el colegio Palermo Chico. El modus operandi consistía en captar la confianza de los chicos y la de sus padres para llevarlos a su domicilio.
Los investigadores secuestraron computadoras y celulares al acusado. Un especialista con acceso al expediente indicó que se “identificaron 23 imágenes tentativamente de interés” en uno de los teléfonos, pero finalmente se quedó con “cinco” que podían estar vinculadas a la causa contra el empresario.
En ese pack se ve a un adolescente “desnudo de frente y de cuerpo entero bajo la ducha”, en lo que “aparenta ser una captura de pantalla” de una cámara oculta. En otra imagen, se ve a un chico “poniéndose un calzoncillo al lado de una cama, totalmente desnudo”.
“De las cinco imágenes hay dos capturas de video de un mismo menor desnudo, de frente, en el interior de una bañera de doble puerta de vidrio traslúcido”, ampliaron las fuentes del caso y destacaron que una de las víctimas y sus padres identificaron “con exactitud que el lugar era el baño que usaban los menores cuando iban a quedarse a dormir en el departamento de la familia Porcel”.
En otro celular peritado, el especialista constató la existencia de “tres imágenes de personas presuntamente menores de posible interés para la causa”.
Porcel, actualmente en Punta del Este por el casamiento de su sobrina, fue denunciado en julio de 2024 por llevar a los adolescentes a su domicilio de la calle Godoy Cruz y a su oficina de Avenida del Libertador, del barrio porteño de Retiro, en donde organizaba “reuniones y fiestas”. Según la causa, todo esto sucedió “de manera reiterada durante los años 2022 al 2024″ y sin poder precisar la cantidad de veces. Allí, les proveía alcohol, organizaba juegos, apuestas online y desafíos en los que les ofrecía dinero como recompensa, “incitándolos a desnudarse completamente en la parte inferior de sus cuerpos, a fin de lograr observar sus partes íntimas”.
Durante estos encuentros, los chicos contaron en Cámara Gesell que el empresario “les efectuaba masajes con cremas, tanto en piernas y espaldas, llegando en algunas ocasiones a tocar y/o rozar las partes pudendas”.
El empresario está acusado de abuso sexual gravemente ultrajante por la multiplicidad de víctimas, corrupción de menores agravada y producción de representaciones de un menor de (18) años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales.



