El líder del Partido de los Trabajadores derrotó a Flávio Bolsonaro con el 51,76% de los votos, frente al 48,24% de su rival. El mandatario continuará en el poder hasta 2030.
Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil y consiguió su reelección para un cuarto mandato, después de derrotar a Flávio Bolsonaro en el balotaje celebrado este domingo 25 de octubre.
Con el 99,78% de las secciones escrutadas, el actual mandatario obtuvo el 51,76% de los votos válidos, frente al 48,24% del candidato del Partido Liberal, según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE).
En cantidad de sufragios, Lula alcanzó los 64.086.543 votos, mientras que Bolsonaro reunió 59.731.922. La diferencia fue de 4.354.621 votos.
El organismo electoral confirmó que la elección está matemáticamente definida, por lo que el resultado ya no puede revertirse con los votos pendientes de contabilización.
Una remontada frente al bolsonarismo
La victoria representa un cambio respecto de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro había terminado primero con el 47,03% de los votos válidos.
En aquella oportunidad, Lula había obtenido el 45,16%, por lo que ninguno de los candidatos consiguió la mayoría necesaria para evitar el balotaje.
Durante las semanas siguientes, ambos espacios intensificaron sus campañas para captar el respaldo de los votantes de otras fuerzas políticas.
Finalmente, Lula logró revertir la diferencia y derrotó al hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien buscaba devolver al Partido Liberal al poder después de la derrota de su padre en 2022.
Un cuarto mandato histórico
Con este resultado, Lula se convierte en el primer dirigente brasileño en conseguir cuatro mandatos presidenciales mediante elecciones.
El referente del Partido de los Trabajadores gobernó entre 2003 y 2010, antes de regresar a la Presidencia en enero de 2023.
A sus 80 años, consiguió una nueva victoria que le permitirá continuar al frente del país durante otros cuatro años. Su próximo período comenzará el 1° de enero de 2027 y finalizará en diciembre de 2030.
El triunfo consolida su trayectoria como una de las figuras más influyentes de la política brasileña de las últimas décadas.
Los desafíos de su nuevo gobierno
Aunque consiguió imponerse en las urnas, Lula deberá afrontar un escenario político complejo, con un Congreso en el que las fuerzas de derecha mantienen una presencia importante.
Entre los principales desafíos aparecen la situación económica, las cuentas públicas, las tensiones institucionales y la necesidad de construir acuerdos legislativos para avanzar con su programa de gobierno.
La derrota de Flávio Bolsonaro, por su parte, abre una nueva etapa para la oposición y plantea interrogantes sobre el futuro liderazgo del espacio político vinculado con Jair Bolsonaro.
Qué significa el resultado para Argentina
La continuidad de Lula también tendrá repercusiones en la relación bilateral con Argentina, especialmente por la importancia de Brasil como principal socio comercial del país.
El nuevo mandato coincidirá con la gestión de Javier Milei, con quien el dirigente brasileño mantiene importantes diferencias políticas e ideológicas.
Más allá de esas diferencias, ambos gobiernos deberán continuar trabajando sobre asuntos estratégicos, como el comercio bilateral, la integración productiva y el funcionamiento del Mercosur.
Con la victoria de Lula, Brasil inicia una nueva etapa política marcada por la continuidad del oficialismo y el desafío de gobernar una sociedad profundamente dividida.



