Incidentes y tensión frente al Congreso durante la marcha contra la reforma laboral

Hubo gases lacrimógenos, camiones hidrantes y calles bloqueadas en pleno paro convocado por la Confederación General del Trabajo.

La jornada de protesta contra la reforma laboral escaló este jueves por la tarde en la Plaza del Congreso, donde columnas de organizaciones de izquierda y sindicatos protagonizaron incidentes con las fuerzas de seguridad. En medio del paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), manifestantes tiraron al menos dos vallas del operativo y la policía activó el protocolo antipiquetes.

Los primeros enfrentamientos se registraron cerca de las 16.30, cuando un grupo comenzó a arrojar botellas y palos contra el vallado que separaba la plaza del Palacio Legislativo. En un primer momento intervino un camión hidrante para dispersar a los manifestantes y evitar el contacto cuerpo a cuerpo. Sin embargo, la tensión fue en aumento.

Minutos después, los disturbios recrudecieron. Algunos manifestantes prendieron fuego basura en la vía pública y continuaron lanzando objetos contra efectivos de Gendarmería y de la Policía Federal. La respuesta incluyó gases lacrimógenos y balas de goma. Varias personas debieron ser asistidas por irritación producto de los gases.

Vallas abajo y aplicación del protocolo

Alrededor de las 18.20, un grupo logró derribar dos tramos del vallado de seguridad. La escena aceleró el despliegue policial: efectivos motorizados avanzaron sobre la plaza, se intensificó el uso de gases lacrimógenos y el camión hidrante volvió a operar. Algunos manifestantes devolvían los cartuchos de gas hacia las filas policiales.

La Policía de la Ciudad, que tenía a cargo el tercer anillo de seguridad con más de 800 efectivos, bloqueó calles clave como Rodríguez Peña, Montevideo, Paraná, Uruguay y tramos de Rivadavia. La medida generó complicaciones para quienes intentaban retirarse de la zona tras los enfrentamientos.

Desde el Ministerio de Seguridad habían advertido que actuarían ante hechos de violencia. La ministra Alejandra Monteoliva sostuvo más temprano que se garantizaría el derecho a manifestarse “en paz”, pero que las fuerzas intervendrían frente a desmanes.

Paro, sesión y clima político

Mientras afuera se sucedían los disturbios, en el recinto la Cámara de Diputados avanzaba con el debate de la reforma laboral, que ya cuenta con media sanción del Senado. La CGT ratificó el paro nacional pero no encabezó una movilización orgánica frente al Congreso; la presencia mayoritaria en la plaza correspondió a organizaciones de izquierda.

La jornada dejó un saldo de tensión, calles cortadas y fuerte presencia de fuerzas federales en torno al Palacio Legislativo, en un contexto político atravesado por el conflicto sindical y la discusión de uno de los proyectos centrales del Gobierno.

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