Belgrano de Córdoba se consagró campeón del Torneo Apertura 2026 tras una remontada épica liderada por Nicolás Uvita Fernández. En una ráfaga histórica en el Mario Alberto Kempes, el Pirata venció 3-2 a River Plate, aseguró su lugar en la Copa Libertadores y desató el festejo más grande del fútbol cordobés.
El 24 de mayo de 2026 quedará marcado a fuego en la memoria de cada hincha celeste. En un escenario que parecía destinado a la desazón, Belgrano se quedó con su primer título de Primera División al dar vuelta un partido que perdía 2-1 ante el poderoso River Plate. La clave del milagro tuvo nombre y apellido: Nicolás Uvita Fernández, el hombre que entró para cambiar la historia.
El ingreso que cambió el destino
Cuando el panorama era más adverso, el técnico decidió que era el momento de Fernández, quien ingresó en reemplazo de Lucas Passerini. El delantero, que llegó al club en julio de 2024 con un contrato firmado hasta finales de 2027, ya cargaba con el antecedente de su capacidad heroica. Muchos recordaban su actuación ante Argentinos Juniors, cuando anotó el gol en el descuento que permitió el alargue y la posterior definición por penales, donde el Pirata se impuso 4-3 con un tanto suyo. Su jerarquía ya estaba avalada por haber sido el máximo goleador del fútbol argentino en la temporada 2023.
Tres minutos de furia y gloria
A los 40 minutos del segundo tiempo, Fernández lanzó un pase incisivo que derivó en penal tras una mano de Lautaro Rivero. Con una frialdad absoluta, Uvita ejecutó la pena máxima para estampar el empate 2-2. Sin embargo, la hazaña no terminó ahí. Solo tres minutos después, a los 43, se encontró con una pelota suelta en el área chica, descolocó al arquero Beltrán y definió rápidamente de zurda para sellar el 3-2 definitivo. En apenas 180 segundos, el delantero transformó la derrota en el grito sagrado de campeón.
Rompí las bolas para entrar: La palabra del héroe
Tras el pitazo final, la emoción desbordó al goleador. Rompí las bolas para entrar. Soporté críticas, pero todo valió para esto, declaró Fernández tras el histórico desenlace. El delantero confesó que la temporada fue muy dura y que hoy dejó el corazón en la cancha. Entre lágrimas, dedicó el triunfo a su esposa, a sus hijos y a toda la familia que lo apoyó en los momentos difíciles. El pueblo pirata se lo merece, la ciudad se lo merecía. Necesitaba que este club tan grande tenga un título, sentenció el jugador, quien incluso mostró el nombre de su pareja en su manga como amuleto.
Un Belgrano de América
Con esta victoria, el equipo de Alberdi no solo suma su primera estrella oficial de liga, sino que clasifica directamente a la Copa Libertadores y se gana el derecho a disputar el Trofeo de Campeones. La ciudad de Córdoba se tiñe de celeste para celebrar a un plantel que rompió la historia y a un Uvita Fernández que, tras haber sido el refuerzo de jerarquía esperado, hoy se convirtió en un mito viviente de la institución.



