El principal factor de preocupación es la presencia de fuertes ráfagas de viento, que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora y, en algunas regiones, incluso superar ese registro.
La provincia de Córdoba atraviesa este miércoles una jornada marcada por condiciones meteorológicas que elevan considerablemente la posibilidad de incendios forestales. Ante este escenario, el Gobierno provincial reforzó los patrullajes preventivos y los puntos de vigilancia en distintos sectores.
El principal factor de preocupación es la presencia de fuertes ráfagas de viento, que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora y, en algunas regiones, incluso superar ese registro.
Los vientos llegarán desde diferentes sectores, principalmente del noreste, noroeste y oeste. Según las autoridades, el período más crítico se concentraría entre la mañana y el mediodía, cuando se espera un incremento en la intensidad de las ráfagas.
Un escenario propicio para la propagación del fuego
Desde el Ministerio de Seguridad provincial señalaron que el denominado combustible fino presenta actualmente una alta disponibilidad, una condición que favorece que cualquier foco pueda iniciarse con facilidad y propagarse rápidamente.
Por este motivo, se estableció un alerta amarillo para todos los equipos que integran el Plan Provincial de Manejo del Fuego.
La medida implica reforzar la vigilancia en zonas consideradas vulnerables y mantener activos los dispositivos preventivos de los cuarteles de bomberos.
Piden extremar las precauciones
Ante el escenario previsto para este miércoles, las autoridades insistieron en la necesidad de evitar cualquier conducta que pueda generar un foco de incendio, especialmente en sectores serranos y áreas con vegetación seca.
Además, solicitaron a la población que ante la detección de una columna de humo o un principio de incendio dé aviso inmediatamente a los servicios de emergencia.
Los números habilitados son el 100, correspondiente a Bomberos, y el 0800-888-38346.
La combinación de viento intenso y vegetación disponible para la combustión puede favorecer una rápida expansión de las llamas, por lo que la detección temprana resulta clave para evitar que un foco se transforme en un incendio de mayores dimensiones.



