La medida permite a las refinadoras aumentar la proporción de biocombustible en forma voluntaria. Apunta a reducir el impacto de la suba del petróleo en el precio final.
El Gobierno nacional avanzó con una modificación técnica en la composición de las naftas con el objetivo de contener la suba de los precios en surtidor. A través de la Secretaría de Energía, se habilitó a las refinadoras a incorporar hasta un 15% de bioetanol en las mezclas, de manera voluntaria.
La decisión se formalizó mediante la Resolución 79/2026, que actualiza los parámetros de calidad del combustible. El cambio principal fue elevar el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas, lo que habilita un mayor porcentaje de bioetanol sin afectar los estándares técnicos.
Según explicaron desde el Gobierno, la medida no modifica el corte obligatorio vigente, sino que otorga mayor flexibilidad a las empresas para definir la composición de sus productos. En la práctica, esto permite reducir la proporción de componentes derivados del petróleo en la mezcla final.
El objetivo es claro: amortiguar el impacto de la volatilidad internacional en el precio del crudo, que en las últimas semanas impulsó aumentos cercanos al 15% en los combustibles. Este contexto, atravesado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, generó presión sobre los valores en el mercado local.
El bioetanol, producido principalmente a partir de caña de azúcar y maíz, aparece como una alternativa para reducir costos y dependencia del petróleo. Al incrementar su participación en la mezcla, las refinadoras podrían atenuar futuras subas en los precios al consumidor.
Desde la Secretaría de Energía remarcaron que la adecuación técnica no compromete la calidad del combustible y responde a estándares internacionales. Además, aclararon que no hubo cambios en el régimen del biodiésel, que ya contempla mezclas de hasta el 20% en el gasoil.
En un escenario de inflación y subas sostenidas en los combustibles, la medida busca introducir herramientas regulatorias que permitan mayor previsibilidad y, al mismo tiempo, proteger el poder adquisitivo de los usuarios.



